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Introducción

¿Qué es la continuidad operativa o business continuity?

El Banco de Pagos Internacionales (BIS) define la “gestión de la continuidad operativa” como un enfoque global que incluye políticas, estándares y procedimientos para asegurar que, en caso de interrupción, determinadas operaciones pueden ser mantenidas o recuperadas en un tiempo prudencial. Su propósito es minimizar las consecuencias operacionales, financieras, legales, de reputación o de cualquier otro tipo que surjan como consecuencia de una interrupción.

¿Por qué es importante la continuidad operativa?

Durante los últimos años, diversos factores han venido poniendo de manifiesto la importancia de la continuidad operativa. Quizás los más llamativos han sido los atentados terroristas de Nueva York, Madrid o Londres. Pero en general, la continuidad operativa se centra en aquellos elementos que habitualmente se enmarcan en el denominado riesgo operativo; aquel riesgo derivado de fallos en los procesos internos, personal y sistemas, o derivado de eventos externos a la organización.

La continuidad operativa se va a ocupar así de aquellos sucesos que, en general, son poco probables estadísticamente hablando y que, además, no son susceptibles de control o predicción en cuanto a su momento de ocurrencia, pero que, sin embargo, pueden tener un gran impacto para la organización.

La continuidad operativa, los sistemas de pago y la estabilidad financiera

La continuidad operativa es especialmente relevante en el ámbito de los sistemas de pago. Cabe identificar principalmente cuatro razones:

  • Son las infraestructuras clave de la política monetaria: unos sistemas de pago seguros y eficientes resultan fundamentales para la eficacia de la política monetaria, pues a través de ellos los bancos centrales ejecutan las operaciones de intervención monetaria y transmiten los ajustes de liquidez a los mercados monetarios. Obviamente, en este contexto, son una infraestructura clave en la instrumentación de la política monetaria cuyo desarrollo precisa que las operaciones se procesen y liquiden eficientemente. Contribuyen así a la consecución del objetivo de la estabilidad de precios.
  • La estabilidad financiera depende, en buena medida, de la capacidad y eficacia de los sistemas de pago para controlar el riesgo sistémico que podría afectar a las entidades de crédito. Dicho riesgo se materializa cuando el incumplimiento de sus obligaciones por parte de una entidad participante en un sistema de pagos provoca que otras, a su vez, no puedan cumplir con las suyas, generando una cadena de fallos que puede terminar colapsando la liquidación de las transacciones.

    Un sistema de pagos puede ser un factor altamente desestabilizador si, por un diseño inadecuado, no dispone de los mecanismos oportunos para controlar los riesgos legales, operativos y técnicos inherentes al mismo.

  • Además de los altos volúmenes de órdenes procesadas por los sistemas de pago, se trata de operaciones vitales para la economía, bien sea por sus muy elevados importes (por ejemplo, las de política monetaria) o por su naturaleza (cheques, pagarés, letras, transferencias, etc., de uso común de todos los ciudadanos).
  • Por último, aunque no menos importante, existe una fuerte interdependencia entre los sistemas de pago y otros mercados que en ellos liquidan, así como con sus participantes. Por ello, un problema en cualquiera de sus componentes pueda desencadenar una crisis sistémica de implicaciones imprevisibles.

¿Quién puede estar interesado?

Esta iniciativa va destinada a todos los profesionales que desarrollan su trabajo en el ámbito del sistema financiero, no sólo de lo sistemas de pago sino igualmente de los sistemas de liquidación de valores. La fuerte interdependencia existente entre sistemas, infraestructuras, participantes y autoridades aconsejan una continua vigilancia de todos los aspectos relacionados con la continuidad operativa.

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