El Banco de España, como el resto de los Bancos Centrales del Eurosistema, se ocupa de cuidar la calidad de los billetes en circulación para que estos mantengan un buen estado de uso que permita y facilite los intercambios económicos.
Los billetes ingresados en el Banco de España son todos, de forma exhaustiva, sometidos a un proceso de recuento, análisis, peritación, selección y clasificación para finalmente ser empaquetados y precintados para su posterior puesta en circulación si se considera que tienen un alto nivel de calidad y son adecuados para el uso, o ser destruidos, si su etado de uso no se considera adecuado. En ningún caso se vuelven a poner en circulación billetes con rasgaduras, rotos, sucios, deteriorados, pintados o que hayan perdido alguna de sus características.
El
proceso anteriormente citado, lo que se conoce como "tratamiento
de billetes", se realiza en las instalaciones del Banco de España
por medio de máquinas selectoras de alta tecnología, que
permiten una selección, empaquetado e incluso destrucción
de billetes con un elevado grado de automatismo. La estructura del sistema
de tratamiento de billetes en el Banco de España se basa en un
modelo descentralizado que establece Centros Regionales de Tratamiento
ubicados en las propias sucursales del Banco.